0.01 Mi príncipe no tan príncipe

El otro día alguien me dijo que debo darle nula importancia de lo que digan sobre mí, él tenía razón y pues aquí está la mentalidad de una niña de doce años al conocer a su primer amor.

¿Recuerdas cómo fue tu primer flechazo? ¿Cómo te enamoraste por primera vez? Mi parte favorita de Tres metros sobre el cielo es cuando Hache se da cuenta que nunca jamás volverá estar ahí arriba, en ese lugar donde todo resulta más hermoso… a tres metros sobre el cielo, porque nunca seremos más jóvenes que en este preciso momento y nunca los sentimientos nos harán actuar de la misma manera.

Como no sabía dónde comenzar pues me guie por el primer “Amor no tan amor”

A los 10 años comienzan mis historias de amor, pues a esta edad conocí a mi primer “amor”. Era Octubre del 2005 y en mi pueblo había una feria por la celebración de día de muertos,  mis amigas y yo queríamos ir por la tarde de un jueves entonces la mamá de mi amiga Samantha a cuidarnos pero éramos más de 10 niñas por esa razón nos acompañó una tía de Sam y su primo Mike.

Su primo era de nuestra generación pero asistía a otro colegio por eso no nos habló en toda la tarde, además estábamos en esa edad en que los niños nos daban asco y como toda buena amiga le empecé a hacer burla a nuestra amiga Alejandra con él, no lo vi de nuevo hasta un año después, cuando en el último año de primaria llegaron dos compañeros nuevos, en efecto uno era Mike.

En ese momento lo observé de verdad y me gustaron sus ojos, su carita redonda e incluso su cabello, me enamoré, yo tenía que hablar con él y su prima era una de mis mejores amigas en mi cabeza eso sonaba a destino y en la clase de computación él estaba sentado justo a mi lado, “¡destino!” yo lo sabía o al menos eso creía.

Yo era muy buena en esa clase porque mis papás nos compraron una computadora a mi hermana y a mi cuando yo tenía 6 años y ella era 4 años mayor así que todo lo que le enseñaban yo lo aprendía, siempre que Mike tenía problemas con algo yo lo ayudaba y me sentía toda una heroína.

Todos en la primaria o secundaria teníamos un archienemigo, en esta ocasión mi archienemiga de primaria era una niña llamada María, a ella también le gustaba Mike, entonces esto se convirtió en una verdadera lucha por el amor verdadero.

En mi cabeza de verdad yo creía eso, además justo en ese tiempo pasaban la segunda temporada de Floricienta en Disney Channel entonces ya se imaginaran a la Claus de ese tiempo viendo Floricienta e imaginando una historia de amor en su cabeza.

Mike y yo no tardamos en hacernos amigos lo que provocó la furia de María, él ni la miraba, aún recuerdo un día que al salir al recreo él y yo chocamos quedando a pocos centímetros el uno del otro y María estaba justo detrás, yo me puse toda roja y me hice hacía atrás, lo mejor fue ver la cara de esa niña toda enojada. A mis 25 años aún creo que ese momento fue de película.

En mi mente el marcador iba 1-0.

justice smile GIF

La clase de computación se volvió mi favorita además de que yo era muy buena mi primer amor estaba a mi lado platicando conmigo. Enero llegó con la noticia de que ya estaba lista para tener celular y no cualquier celular, era un LG Chocolate con mp3, cuando llegué al salón todos me pidieron mi número, muchos me mandaron mensaje para que los tuviera registrados, de repente me empezaron a llegar mensajes de:

“Hola, ¿Cómo estás?”

Cuando no le contesté me mandó otro mensaje:

“Contéstame zorra” (aún no me daba cuenta de cuantos problemas mentales tenía ese niño y lo estúpida que yo era en ese momento).

Me dio mucho miedo y con mis amigos empecé a preguntar si alguien me estaba jugando una broma, un amigo de Mike me dijo que era el número de mi no tan educado príncipe, así que decidí seguir el juego.

Contesté, la verdad no recuerdo muy bien que respondí lo único que quedó en mi cabeza fue que, el que yo creía que era un príncipe me dijo “ZORRA”.

Seguimos hablando y ya no era tan grosero.

Dos semanas después en computación Mike me dijo:

-Me dijeron que tienes un admirador secreto.

-Ah sí- dije con indiferencia mirando mi computadora.

-Soy yo.

-Ya sabía- sonreí y lo miré.

-¿Cómo? – se puso rojo.

-Los demás tenían tu número – sonreí de nuevo.

Ese día comenzamos a hablar más y más, una tarde de  marzo, una semana después de mi cumpleaños… él se me declaró por mensajes, obviamente dije que sí.

Claus 2 – María 0

Pero éramos niños en efecto no sabíamos lo que era un noviazgo por lo que me seguía tratando mal sobre todo en la escuela, zorra no fue el único insulto que recibí de él:

Zorra, fácil, puta, bubis de papel (no bebé, Diosito me mando bubis reales) y lo peor… gorda (no saben el trauma que es para una niña en pleno desarrollo que le digan gorda).

Mientras en la escuela me trataba con la punta del pie por la tarde me pedía disculpas en mensajes, manipulación le llamo yo, un morro inseguro y una niña tonta creyendo estar enamorada que le hacía cartas de amor no era una buena combinación.

Todos los días nos enojábamos y al siguiente día regresábamos, amor de recreo dice Jordi Rosado en su libro,  hasta que en vacaciones de verano antes de entrar a la secundaría decidí que era momento de avanzar, creo que mi sabiduría empezó desde pequeña, ya que me dije que no le iba a permitir a ningún hombre tratarme así de nuevo.

Mike me pidió una última oportunidad, pero no, yo no podía seguir permitiendo que alguien me tratara de esa manera. Una semana antes de entrar a la secundaria tuvimos un curso de inducción, todos los alumnos nuevos tenían que ir y ese día conocí a… el niño que más me ha gustado en la vida, pero de él te cuento en el próximo post.

En secundaria Mike admitió que yo fui su novia y una niña que quería con él me odiaba,  yo sé que estás leyendo esto “Mike”, tú y todos nuestros compañeros saben perfecto quien eres y de verdad espero que hayas madurado y a pesar de todo ya te perdoné e intento recordarte  bonito, casi siempre, porque incluso en la preparatoria se comportaba muy voluble, ese niño es caso de psiquiatría quizá le faltaba alguna sustancia porque esos cambios de humor tan repentinos no son normales.

La lección que aprendí ahí fue la #1 No puedes permitir que un hombre te trate mal, como si fueras basura.

*Perdona si suena muy infantil, pero ese es el punto, todos éramos infantiles pues sólo teníamos 12 años y yo era muy cursi.

Para esta historia voy a recomendar toda una playlist, que es tan infantil como “mi primer amor”:

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