0.06 (I) Una niña perdida y un niño con cara de ardilla

Cuando terminé con la mermelada sólo dure unos cuantos meses para volver a “enamorarme”, esta vez de un niño un año menor que yo, él justo acababa de entrar a la prepa y por cosas del destino le tocó estar al lado de mi salón… Yo realmente creo en el amor a primera vista pero a veces soy muy distraída, entonces puedo caminar al lado de una persona y no verla en lo absoluto.

 

Pero creo más en “el tiempo indicado” es decir en que todas las probabilidades de la vida te llevan a un lugar, hora y día en específico cuando algo cambia tu vida, casualidad, destino… vida, llámenlo como quieran.

 

Él día que lo mire, que realmente lo mire… fue quizá un martes porque los martes me gustaban, estábamos en receso afuera de los salones platicando con uno de sus amigos y entonces llegó él, sonrió… lo supe, él tenía que estar ahí por alguna razón y esa razón fue marcar mi vida.

 

¿Quieren saber que hubo antes de una lista de besos? Pues fue él, Alex.

 

Eso de que el físico no importa es mentira, a mí siempre me han atraído las grandes sonrisas de esas que te alegran el día, la semana, la vida… Esas sonrisas perfectas que deberían ser obras de arte, pues su sonrisa lo era.

 

Él iba en la secundaria donde asistieron mis amigas Renata y Penélope entonces le hablaban, lo agregué a Facebook y un 15 de septiembre lo invité a bailar en el convivio de la prepa, creo que mi audacia estaba ahí antes de la universidad, el caso es que el sabe bailar muy bien, platicamos un rato y después comenzamos a hacerlo por Facebook.

 

Bendita tecnología, comenzamos a hablar todos los días.

 

-¿Estás segura de que quieres alguien como él? – dijo mi mejor amigo Miguel.

-¿A qué te refieres?

-Es un niño que acaba de entrar a la prepa y toma, quiere abrir su mundo, un niño así no quiere algo serio.

-No me importa, yo lo quiero.

 

Pero en ese momento no lo quería de tener algún sentimiento por él, lo quería tener.

Miguel también le empezó a hablar diciendo que le hiciera paro con una de las amigas de Alex, pero sólo lo hacía para ver si Alex sentía algo por ella.

 

Por hacer video blogs nos suspendieron a todas mis amigas, a Miguel y a mí, lo peor fue para mi mejor amigo y su servidora que estuvieron 15 días sin ir a la escuela, en esos días yo salí con Alex.

 

Siempre he sido una chica muy simple y para mí, mi cita ideal era estar afuera de mi casa platicando con mis pretendientes, una noche de otoño un 29 de octubre para ser exactos yo estaba afuera de mi casa con Alex, cuando estaba despidiéndose me dijo:

-La verdad te tengo que decir que me gustas y me gusta platicar contigo, quería saber si quieres ser mi novia.

 

No pueden imaginar mi cara de felicidad en ese momento, estoy segura que me puse roja, me acerqué y lo besé, cuando besas a alguien que realmente quieres o te gusta es la mejor sensación…

 

-¿Entonces eso es un sí o es un no? – sonrió.

 

Sonreí y lo volví a besar.

 

-¿Tú qué crees? – dije.

 

Como dije eso fue la mejor sensación del mundo.

 

Todo era miel sobre hojuelas, él me seguía en mis locuras, tenía esa sonrisa que me mataba, sus ojos brillaban y yo era tan feliz, hasta que regresé a la realidad, en mi antiguo noviazgo me chocaba que Antonio siempre estuviera conmigo y con Alex eso no pasaba.

 

Cuando regresé a la escuela él prácticamente me ignoraba, un día llegué y lo abracé, uno de sus amigos lo saludó y parecía que yo no estuviera ahí, además de que él se juntaba con los niños que se creían dueños de la escuela y del pueblo, sí… esos que me caían mal, esos que creían que yo era muy rara.

 

La realidad nos alcanzó, Miguel tenía razón “él era un niño conociendo el mundo”, un mundo al que no me importaba pertenecer pero cuando él iba a mi casa las cosas eran muy diferentes sólo existíamos nosotros, el niño con cara de ardilla y la niña que soñaba para sobrevivir.

 

¿Cómo sabes que estás enamorada?

Pues cuando lo miras caminar hacía ti te derrites y el mundo desaparece, cuando habla sólo lo puedes mirar, sus ojos brillan y puedes ver tu reflejo, te abraza y desaparecen los dolores, los miedos y la ansiedad… pero cuando sonríe, ¡demonios! cuando él sonríe te arregla la vida.

 

¿Pero valía lo bien que me hacía sentir por lo mal que me llegaba a tratar?

Llegó un punto que la balanza se inclinó por uno y esa noche de enero, ese 25 de enero le dije lo mal que me hacía sentir cuando me ignoraba frente a sus amigos como si yo no fuera suficiente para él, como si no fuera digna.

 

-¿Entonces?

-¿Entonces qué? – dije.

-¿Qué quieres que te diga?

-Pues no sé, que vas a cambiar…

-Pues de que te lo puedo decir, te lo puedo decir… pero de que lo haga pues no creo.

Las lagrimas me empezaron a brotar, en el peor momento debo decirlo, era una mezcla de decepción y de coraje ¿Cómo me podía hacer sentir de esa manera? ¿Cómo se atrevía a tratarme a mí como si fuera nada? La verdad duele, él no me quería como yo lo quería, jamás se lo dije pero estaba esperando el momento justo para decirle “Te amo” ¿Cómo yo podía permitirme amar a alguien que no me quería?

 

-Entonces es todo.

 

Él se fue.

 

triste frases GIF

 

 

*Esta historia tiene segunda parte que se subirá en una semana*

 

*Era medio buchón so… las canciones son de banda*

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